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2013-10-16

Voces y silencios en la Biblioteca Nacional, el reto de abarcar a Soledad Acosta de Samper

 
 
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 La Biblioteca Nacional presenta la exposición ''Voces y silencios. Soledad Acosta de Samper, 100 años'', como parte de los actos para honrar su memoria.

A cargo de los artistas Leyla Cárdenas y Camilo Sanabria, la exposición que estará abierta al público a partir de este 16 de octubre y podrá ser visitada hasta el 14 de marzo de 2014, es una invitación a adentrarse en la profusa obra de la escritora, periodista e historiadora, considerada como una de las figuras femeninas más destacadas dentro del panorama intelectual nacional y extranjero, que el espectador podrá navegar a lo largo de un recorrido que lo llevará a transitar por cinco diferentes espacios en los que se recrean diversos aspectos de su vida y obra.
 
''La exposición puede ser interpretada como una serie de fragmentos (de objetos y sonidos) concebidos para que hagan parte de un gran todo'', comenta sobre el particular la artista al referirse a su trabajo a lo largo de la siguiente entrevista, en la que explica algunos aspectos de su obra, como el que por ejemplo algunos de los objetos se encuentren expuestos a manera de curiosa disección.
 
''Eso es informado de una instalación llevada a cabo el año pasado en la que yo daba cuenta de mi fascinación de ese entonces por la dendrocronología, o el estudio de la edad de los árboles a partir de su patrón de anillos, gracias al cual también se pueden establecer algunos cambios climáticos en periodos de miles de años, que yo traduje en la detallada observación de capas de pintura y papeles de colgadura de una casa, gracias a un estudio de carácter digamos que antropológico que me permitían dar cuenta de los cambios de uso de diversos espacios en una casa'', precisa además de destacar la importancia de este tipo de actividades auspiciadas por el Ministerio de Cultura.
 
''La contribución de los museógrafos Carlos Betancur y Claudia Guacaneme ha sido muy importante en homenajes como ese, Rufino José Cuervo o Pombo; yo por ejemplo nunca venía a la Biblioteca y cuando vine a la exposición sobre La Vorágine terminé encantada, porque el invitar a artistas es un riesgo que ellos toman y que yo agradezco mucho porque es un trabajo de aprendizaje importantísimo del que también hizo parte la profesora Carolina Alzate o Patricia Miranda, quien trabaja acá en la Biblioteca y cuya participación en este proyecto para hacer más amigables a personajes del pasado ha sido de inmensa ayuda'', subraya Cárdenas.
 
La artista
 
Graduada de la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes con énfasis en escultura, Cárdenas adelantó posteriormente una Maestría en la UCLA de California (EE.UU.), en la que tuvo la oportunidad de continuar su trabajo en torno a la ciudad de Bogotá, sus ruinas y el mobiliario de desecho que habita un entorno rodeado de montañas, en el que las viviendas de finales del siglo XIX y comienzos del XX han llamado particularmente su atención.
 
''Uno puede ver configuraciones enteras de habitaciones en estas culatas de casas que a veces quedan por ahí durante décadas antes de que construyan, de manera que me he basado mucho en la arquitectura y la arquitectura doméstica como un tema que no es del todo intencional, pero que sin embargo ha resultado así porque el trabajo es el que al final termina escogiéndolo'', asegura Leyla.
 
Comisionada para adelantar la exposición conmemorativa gracias a su trayectoria e interés por el siglo XIX, Leyla comenzó a sumergirse en la obra de Soledad Acosta de Samper desde el pasado mes de junio, gracias a la reedición de sus obras por parte de la Universidad de los Andes a cargo de la profesora Carolina Alzate, además de una profusa investigación en diversos archivos del Instituto Caro y Cuervo y la propia Biblioteca Nacional de Colombia.
 
''Todavía sigo estudiando porque la verdad es que sigo fascinada con su obra'', destaca la artista para quien la investigación que hiciera la profesora Patricia Lara Betancur sobre la sala de los periodos Barroco y Republicano en Bogotá también resultó fundamental; además de la consulta del denominado Archivo Ramelli, que la han llevado a hacer una fuerte crítica sobre la europeización de aquellos tiempos en los que papeles de colgadura importados de Inglaterra o Francia terminaba ocultando materiales locales como el adobe.
 
''Es un estado de vivir pendientes de los referentes foráneos como referentes de lo que deberíamos ser nosotros, en cosas tan simples como la decoración de nuestras casas y ciudades'', comenta para explicar luego que la propia Soledad Acosta de Samper era toda una rareza en la medida que se trataba de una mujer hija de extranjera que además alcanzó a vivir durante mucho tiempo en Paris y viajaba con frecuencia a destinos como Perú o Canadá.
 
La exposición
 
¿Qué tipo de conocimiento previo debe tener el espectador respecto a la obra de Soledad Acosta de Samper?
 
Yo creo que es una exposición que está pensada para que cualquier persona le saque el mayor provecho posible: tanto el que no sabía nada y va a descubrirla como también aquellos que conocen su obra y han leído algunas de sus novelas, en la medida en que puedan darse cuenta de la magnitud de su propuesta y la diversidad de temas que abordaba.
 
¿Qué puede encontrar el espectador de la exposición?
 
Se va a encontrar con una serie de fragmentos que buscan potenciar conexiones con el fin de poder entrar a la vida de Soledad Acosta, a modo de invitación para que conozcan su obra, la estudien y la lean, porque realmente es increíble que exista una autora de ese calibre y que hasta el momento casi que haya pasado desapercibida para la mayoría de los colombianos.
 
¿Cómo terminó involucrándose en este proyecto?
 
A mí me invitan por el tipo de intervenciones que hago, debido a que aparte del trabajo que se hace con la arquitectura de un lugar específico, también están relacionadas con la memoria; de manera que aprovechando la arquitectura de esta sala de la Biblioteca Nacional y esa división tan particular que tiene gracias a sus columnas, se presta de una manera ideal para adaptar una pieza que hice el año pasado: Excision, la cual consistía en un corte republicano sobre una fachada de una casa del centro de Bogotá.
 
Yo había hecho unas piezas que partían de la destrucción de El Cartucho y toda esta arquitectura republicana que fue completamente borrada, porque es un proceso que me interesa mucho, en la medida que la arquitectura termina convertida en ese tipo de transformaciones. Esta casa que encontré ya estaba muy destruida, y el único salón que encontré conservaba una ornamentación en yeso muy bien elaborada, así como una serie de papeles de colgadura detrás de las capas de pintura.
 
¿Cómo pasa este tipo de intervención a ser parte de la exposición sobre Soledad Acosta?
 
Yo saqué algunos fragmentos de pinturas, así como algunas fotografías de documentación para a partir de esos fragmentos construir una primera instalación; acá esta sala de la Biblioteca tiene cinco columnas que forman un pasillo de entrada que yo imagino como un exterior, para dar paso a una serie de cinco franjas en las que se hacen una serie de cortes hipotéticos sobre distintos momentos o instancias de la vida de Soledad.
 
¿Qué papel juegan estas columnas?
 
Las columnas de la Biblioteca me permiten hacer el mismo juego de imaginar un corte, que el espectador puede percibir como un adentrarse en la casa de Soledad, para imaginar su habitación o la sala donde tenían lugar las visitas con el novio, o el estudio donde leía y escribía, o su biblioteca, a partir de investigaciones sobre cómo eran y qué papel cumplían ese tipo de espacios en esa época.
 
Digamos que este tipo de cortes tienen la intención de hacernos ver que la totalidad no nos va a dar toda la versión de la historia, y entonces me parece que en cambio de tener el escritorio y el libro completos, hay algo en los fragmentos y en esa precariedad de lo roto que espero logren intrigar al espectador, además de mostrar el carácter efímero de este tipo de equilibrios.
 
¿Se pueden interpretar como periodos de tiempo estas cinco franjas? 
 
Eso queríamos al principio, pero la verdad es que ella intercaló todas las actividades que desarrolló a lo largo de su vida y al mismo tiempo era novelista o historiadora; además de toda esa actividad que desplegó desde su hogar y le da ese tono tan doméstico.
 
De tal manera que la intención es la de englobar todas estas actividades, y en tal sentido la primera de estas franjas engloba su vida personal y su relación con José María Samper, su esposo, su diario y los primeros pasos en su formación como escritora.
 
De allí pasamos a una franja que podríamos definir como miscelánea, en la que hay un poco de todo y porque ella además tuvo una tienda en su casa, viajaba mucho, aparte de escribir unos catecismos. ¡Es tan difícil abarcar su vida! La verdad es que esta exposición es todo un reto porque no nos cabe en el espacio todo el material que tenemos disponible.
 
La tercera franja habla de su trabajo como periodista, o publicista, como se decía antes; y entonces ahí tenemos una especie de quiosco en el que se recorren todas las publicaciones que hizo, para luego pasar a una cuarta franja en la que se muestran las recopilaciones adelantadas por los curadores respecto a su trabajo como novelista, sumado a una última en la que se procura dar cuenta de su labor como historiadora.
 
Una historia cíclica
 
¿Qué tanto se acerca esta exposición a la vida de Soledad Acosta de Samper?
 
Si una persona quiere conocer la obra de Soledad tiene que ahondar mucho más en cada franja y en una serie de pistas que están ahí a partir de elementos como la ornamentación y el papel de colgadura, hasta los muebles y cada uno de los detalles que contribuyen a armar este personaje. De tal manera que aunque nos documentamos bastante, la instalación no pretende ser una recreación histórica y fiel a la época, sino más bien un juego de interpretación y actualización capaz de materializar y plasmar en un espacio físico estas ideas detrás de su trabajo.
 
¿Cómo mantener el equilibrio entre el personaje y su época, sin que uno terminara desbordando al otro?
 
La obra de Soledad Acosta de Samper nos conduce a ese momento en el que se selecciona la información necesaria para ligar las dos cosas, en la medida que ella nunca desvinculó su vida privada de la vida pública, porque si bien en ese momento se vio forzada a escribir con pseudónimos igual decía y se esmeraba en abrir una serie de espacios para que ella y mujeres como ella pudieran publicar sus opiniones en torno a temas como política o religión, para citar tan solo dos temas.
 
¿Algún aspecto que haya llamado su atención de manera particular?
 
Lo que es muy curioso, y he podido ir constatando a lo largo de investigaciones como la adelantada para esta exposición así como otros trabajos en torno a ese siglo XIX nuestro tan particular es que toda historia es cíclica, y muchas cosas de las que sostenían Soledad y su esposo en torno a esa preocupación tan constante sobre la construcción de la nación en un sentido de verdadero compromiso, continúan teniendo una vigencia absoluta en temas como por ejemplo el campo, sobre cuya importancia ella ya había llamado la atención en esa época.
 
¿Qué tan difícil resulta plasmar esas preocupaciones que van más allá del entorno de la casa?
 
Aquí le estamos apostando a una casa fragmentada, en la que hay un espejo cóncavo a la entrada que distorsiona pero también abraza toda la instalación que está ligado a otro espejo en el que podremos ver reflejadas unas frases que surgen a raíz del audio en el que trabajó Camilo Sanabria, el otro artista invitado.
 
Esos dos espejos quisiera que lograran transmitirle al espectador esa sensación de estar en un espacio infinito, para luego adentrarnos en un personaje como Soledad Acosta, de manera que podamos situarnos y mirarlo en perspectiva, además de hacer parte de esa historia que estamos contando.
 
¿Qué tan emparentadas están una y otra exposición?
 
Todo el equipo tuvo la oportunidad de reunirse previamente y nos pusimos de acuerdo sobre cómo sería el montaje definitivo para estar en la misma página, de manera que el espectador se encontrará con todo un juego en el que se escuchan los pasos de Soledad o la manera como abría los cajones, para escuchar luego su voz leyendo su propio diario, junto a la oportunidad de verla o imaginarla en cada uno de estos espacios.
 
Algunos de los audios se grabaron aquí en esta sala y otros son los de unas actrices que leen e interpretan fragmentos de la obra de Soledad.
 
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Juan Carlos Millán Guzmán,
Periodista
Cel. 311 878 67 43
 
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