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2015-05-15
 

Leer en familia es la clave: Joëlle Turin

 
 
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<div class="ExternalClassCC518B1FAD084538BFADD2CCA0322130">A su paso por Bogotá, donde tuvo la oportunidad de visitar el estand del Ministerio de Cultura, la crítica literaria especialista en literatura infantil, Joëlle Turin, se refirió a algunos aspectos sobre importancia de los libros y la lectura.</div>


Con más de veinte años de experiencia, Joëlle Turin es considerada una de las grandes especialistas en temas de promoción de lectura y análisis de libros para niños. Habitual colaboradora en numerosas revistas especializadas, ha participado en múltiples  conferencias y coloquios internacionales.

“No puedo concebir un mundo sin libros, y al igual que todas las personas acostumbradas a trabajar en este tipo de entorno, desearía que este fuera el caso de todos: cuanto más pronto comencemos a compartir la alegría de leer con los niños, aun cuando se produzcan algunas interrupciones como las que suelen presentarse, por ejemplo, durante la etapa adolescente, ellos jamás olvidarán esa experiencia y sin duda alguna comenzarán a desarrollar el gusto por la lectura. Al fin y al cabo, cuando cualquier persona está sola, siempre habrá la posibilidad de acudir a un libro para dejar de estarlo”, afirma.

Profesora universitaria, formadora, crítica y autora sobre temas relacionados con la literatura infantil y juvenil. Su más reciente libro Los grandes libros para los más pequeños, fue publicado en la colección Espacios para la lectura del Fondo de Cultura Económica.  

La alegría de leer 

¿Cuál es su opinión respecto a la importancia de que los niños accedan a los libros en un contexto que como el colombiano está permeado por la violencia? 

No hay necesidad de que exista un contexto de violencia, para que sea fundamental considerar de extrema importancia el compartir el hábito de la lectura entre los niños. Leer es un medio de relacionarse con ellos porque, además, todo niño que está en la etapa de crecimiento y construcción de su personalidad necesita relacionarse con otras personas.

El libro es un medio privilegiado para establecer este tipo de relación, además de ayudar a tomar distancia de las dificultades y contribuir a reelaborar algunos aspectos negativos de la realidad, de manera que puedan ser explicados.
Creo que resulta muy importante no esconder este tipo de cosas a los niños, sino más bien de hacerlas comprensibles; los libros pueden servir a ese propósito, en la medida que la lectura es importante en cualquier tipo de contexto. 

El Ministerio de Cultura ha emprendido una serie de programas y estrategias encaminadas a promover la lectura. ¿Qué hacer para mejorar algunos aspectos como los bajos índices de lectura? 

En lo que respecta a la primera infancia, creo que lo mejor que puede hacer un país o un Ministerio como el de la Cultura para elevar los niveles de lectura es favorecer que se lea en un ambiente familiar, puesto que este es el primero de los entornos en los que el niño comienza a desarrollar una serie de relaciones con sus padres que luego serán fundamentales.
Si los padres acompañan y comparten estas lecturas, uno puede imaginar que el gusto por la lectura va a continuar, y que gracias a ello los índices de lectura inevitablemente tendrán que aumentar. 

No obstante, muchos de los padres de familia no han adquirido ese gusto por la lectura. ¿Qué hacer en esos casos? 

En Francia, país en el que hay también muchas personas que no tienen una gran cercanía con la lectura o la escritura, tenemos una serie de asociaciones dedicadas a trabajar en campañas de promoción de la lectura con las familias en las que se presentan este tipo de circunstancias. Hay lectores que suelen leer a los padres en el lugar donde se encuentren: bien sea aquellos centros de salud en los que suelen acompañar a sus pequeños hijos para realizar exámenes médicos de rutina, así como todos aquellos espacios en los que acostumbran reunirse las familias: desde lugares de recreo como el parque o la playa hasta plazas de mercado.

Nosotros instalamos pequeños paraderos de lectura y leemos con los niños junto con sus padres, quienes se den cuenta de la manera como sus niños comienzan a apropiar los contenidos e historias que hay en los libros, así como ellos mismos comienzan a encontrar el placer de escuchar este tipo de historias. Hemos constatado que si estas actividades se realizan de manera habitual, se logran mucho mejores resultados que el mejor de los discursos en procura de incentivar el gusto por la lectura.

Aunque los efectos no tienen un carácter inmediato, y a menudo toma más tiempo que cualquier otro proceso, considero que hay que confiar en este tipo de estrategias para que los objetivos puedan ser efectivamente alcanzados aunque de una manera que no es instantánea.


 

El Ministerio de Cultura está por implementar un programa de similares características a las que usted menciona en salas de maternidad y hospitales. ¿Qué aspectos deberían tenerse en cuenta para que sea verdaderamente efectivo? 

Creo que se trata de una estrategia maravillosa, a la que solo añadiría la condición de ser muy respetuosos por la condición en que se encuentren las madres y sus hijos: si ella considera que no es el momento adecuado para realizar este tipo de lecturas de ninguna manera debe ser obligada.

Considero también que debe existir la suficiente cantidad de libros como para que sus padres y los propios niños puedan escoger el que más les guste de común acuerdo entre ellos. Desconozco si la lectura pudiera servir como un medicamento adicional para curar a cualquier paciente y por ello no creería que el trabajo de escritores o ilustradores pudiera llegar a ser instrumentalizado en este sentido.

Sin embargo, en un ambiente como el que puede ofrecer cualquier hospital, creo que el libro puede llegar a ser un compañero extraordinario que incluso permite escapar al sufrimiento, al posibilitar pensar en otras cosas e incluso divertirse. La condición nuevamente es la misma, porque la lectura no puede ser, bajo ninguna circunstancia, una actividad que deba imponérsele a nadie. 

Colombia es un país con una diversidad cultural muy amplia. ¿Cómo lograr igual efectividad en materia de promoción de lectura?
 
En México han desarrollado un proyecto de promoción de lectura con población indígena que me ha parecido particularmente interesante, pero que al mismo tiempo ha demandado una gran dosis de humildad y respeto hacia las tradiciones de estas culturas.

Uno no puede esperar conducirlos –como si se tratara de un truco de magia- a hacer que tengan nuestro mismo nivel de lectura, y por tal razón se requiere mucha paciencia, dedicación, desenvoltura, a la par de una gran inventiva.
Ahora contamos con libros que no solo hablan sobre estas comunidades, sino que han sido escritos desde las propias comunidades por autores que o bien son de ahí o que han sido acogidos por la comunidad, de tal manera que en realidad se sienten identificados por este tipo de historias.  

¿Qué papel tienen las bibliotecas públicas en este contexto?  
Más que importante, el papel de las bibliotecas públicas resulta fundamental; y en tal sentido quisiera decir que quedé estupefacta al observar algunas de las bibliotecas que hay en una ciudad como Bogotá, comenzando por su diseño arquitectónico, puesto que el público lector no solo tiene el derecho a leer en unos espacios apropiados, sino que además este tipo de edificaciones sin duda contribuye a que aquellos que no están muy interesados en los libros quieran sumergirse en el mundo de la lectura.

Un buen ejemplo de ello son bibliotecas como la Virgilio Barco –cuyo diseño es simplemente espléndido- o la de El Tintal –ubicada en un sitio en el que antes funcionaba una planta de tratamiento de basuras-. Se trata de espacios a los que el acceso no solo es gratuito, sino en las que además se realizan todo tipo de actividades asociadas a la lectura –acceso a internet, charlas, exposiciones y proyección de películas-, en las que la cultura es el corazón de la vida misma y la ciudad, por las que guardo recuerdos inolvidables. 

¿Resulta importante desarrollar una estrategia digital que acompañe este tipo de proceso?
En mi caso particular no comparto el entusiasmo que tiene la mayoría a este respecto, puesto que a mi juicio, los niños de estas edades tienen la necesidad de relacionarse con otros, y considero que nada puede remplazar la relación que se crea entre un niño, un adulto y el libro.

Puede que al entregarle una tableta, el niño observe la manera como algunos objetos cobran movimiento, además de la presencia de la música. Sin embargo se deja de lado la importancia de contar con la voz de mamá, además de la posibilidad de contar con un adulto que esté al lado.

Razones que me llevan a temer que el uso de estas nuevas herramientas conduzcan a que se abandone el libro y las diversas relaciones que se construyen a su alrededor.  

Los niños, el Arte y la Lectura 

¿Qué relación existe entre las diversas expresiones artísticas y la lectura? 

Los libros se alimentan de elementos que provienen del Arte, comenzando por la lectura de libros infantiles: la manera como están organizados o el lugar que ocupan sus personajes, evidencian una relación con la arquitectura, mientras que el movimiento de sus páginas que crea una sensación que puede ser asociada al cine, por ejemplo.

Así que para mí resulta más que lógico asociar todo este tipo de expresiones artísticas que se realizan en la biblioteca al arte de la literatura, para no mencionar el hecho de que en una biblioteca se pueden encontrar libros sobre infinidad de temas relacionados con el Arte.

Además creo  que si un concierto, o la proyección de una película contribuyen a que el público se interese por entrar a una biblioteca, no veo la razón para dejar de hacer este tipo de actividades.  

¿Cuál es la importancia del juego a la hora de leer? 
Para mí, en el juego se encuentra la esencia misma de la lectura, y por tal razón decidí dedicar a este aspecto el primer capítulo de mi libro: todos sabemos que los niños dedican la mayor parte de su tiempo a jugar, de tal manera que para que comiencen a amar lectura y hacer que los libros respondan a sus múltiples de intereses, creo que resulta fundamental comenzar por buscar textos que de alguna u otra manera hagan referencia a estos juegos.

La razón es que cada vez que el niño abre un de estos libros estará mucho más familiarizado con ilustraciones que tengan alguna conexión con los juegos que suele realizar en la vida real. Aquellos libros que tienen que ver con la enumeración de objetos, por ejemplo, son del gusto de cualquier niño, de tal manera que puedan ser reutilizados por autores e ilustradores en nuevas construcciones narrativas.  

¿Hay un lugar ideal para leer con los niños?  
Más que un ambiente, creo que la clave está en evitar servirse del libro para separar al adulto del niño, sino más bien de leer con los niños que están a nuestro alrededor, en lo que se ha denominado una estructura de nido: el adulto acoge al niño en su regazo de tal manera que puedan ver al mismo tiempo lo que ocurre en el libro, el movimiento de nuestra boca o el rostro, así como de todas aquellas partes de nuestro cuerpo que intervienen en la lectura, y que junto a nuestra propia entonación, se convierten en portavoz de las palabras escritas por el autor. 

 
 
 

¿Cómo alimentar la imaginación de los niños?  
Aunque puedo asegurar que los niños tienen una imaginación mucho más grande que la de cualquier adulto -en la medida que pasan largo tiempo en compañía de mundos y amigos imaginarios-, creo que todos nosotros somos capaces de ser personajes que queremos contar historias de ficción, así como que los niños son sin duda alguna los primeros llamados a hacerlo.

Leer libros va más allá de alimentar la imaginación del niño, puesto que a través de la lectura se puede satisfacer la necesidad que tienen de continuar desarrollando una capacidad de creatividad e imaginación que durante la niñez tiene la gran ventaja de carecer de cualquier tipo de barrera.  

¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de escribir para los niños? 
Pese a que nunca he escrito un libro para niños, a juzgar por los elementos que observo en los libros que he tenido la posibilidad de seleccionar en mi libro, hay una serie de elementos que me parece deben ser tenidos en cuenta: tener una historia para decirles, y no simplemente dedicarse a tomar algún aspecto de la realidad para escribirlo de manera que pueda ser leído por los niños.

Para escribir un buen libro para los niños hay que saber dirigirse a los niños, a partir de una sinceridad y autenticidad totales que no solo busquen simplificar las cosas. Uno puede ser simple y hablar de cosas profundas sin necesidad de ser simplista, porque creo que también se les debe dejar tener emociones y sensaciones propias de su edad.

Los grandes autores son aquellos que logran que los niños puedan dar rienda suelta a toda una serie de reacciones que también emergen en el espíritu de los lectores adultos. Es todo un arte que al mismo tiempo implica un gran trabajo.  

¿Qué libro de su niñez recuerda con especial afecto?  
Un libro que me marcó profundamente y del que guardo algunas imágenes todavía fue El globo rojo, puesto que no obstante a unos textos quizá demasiado extensos, me impresionaba la relación entre su pequeño protagonista y este globo, así como la fuerte oposición a toda una banda de muchachos que intentaban quitárselo.

En ese momento, yo misma creo haber tomado el puesto de ese niño, porque al igual que cualquiera de sus lectores, tuve la oportunidad de comprender la situación en que se encuentran aquellos que sufren: un tipo de emoción que ha permanecido a lo largo de toda mi vida y que he intentado compartir entre aquellos que amo a través de la lectura.  

*Con la colaboración de Jennifer Argáez y Camilo Cáceres Castellanos

Juan Carlos Millán Guzmán
Dirección de Artes,
Ministerio de Cultura
Tel. 3424100   Ext. 1504
Cel. 311 878 67 43
 
Fotos
Milton Ramírez,
Ministerio de Cultura


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