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Egidio Cuadrado, el rey vallenato que internacionalizó el folclore colombiano

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El acordeonero y rey vallenato de 1985, quien se hizo famoso junto a Carlos Vives y la Provincia, falleció el pasado 21 de octubre a los 71 años.

21-10-2024
Egidio Cuadrado

​Egidio Cuadrado nació en Villanueva, Guajira, tierra de compositores y acordeones. ​​

Como muchos de los grandes acordeoneros de la historia del vallenato, Egidio Cuadrado se enamoró del acordeón desde que era un niño pequeño. En su caso, cuando tenía solo seis años y escuchaba, embelesado, a su hermano Hugues tocando el instrumento.

Gracias a su mamá, Cristina Hinojosa, quien le regaló uno al ver su afición por el instrumento, ese amor terminó cristalizando y no se quedó solo como algo platónico. En su natal Villanueva, tierra de leyendas como los hermanos Zuleta o Israel Romero, comenzó a destacar —la primera canción que se aprendió fue Así soy yo de Aniceto Molina— e incluso participó varias veces en el Festival Folclórico Patronal, que hoy en día se conoce como el Festival Cuna de Acordeones.

Israel Romero, compositor vallenato y fundador del Binomio de Oro, quien fue su amigo y lo conoció desde niño, recuerda que entre sus dos casas había solo un solar de 30 metros. “Él y su familia son para nosotros como hermanos. Íbamos a la sierra que llaman La Mesa a coger café, estudiamos en el mismo colegio y lo recuerdo tocando el acordeón desde pequeño. Le aprendí muchas cosas, era muy virtuoso”.

Por eso, en 1985, cuando ganó el título de Rey Vallenato en el Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar, el más importante para ese género musical en Colombia, ya era un personaje reconocido para los vallenatólogos. Había sido rey aficionado en 1973, ya había estado en dos finales del festival y vivía junto con su cuñado, nada menos que el compositor Rafael Escalona, esposo de su hermana Dinaluz.

Ese mismo año conoció a Carlos Vives, un joven actor y rockero samario reconocido por interpretar a Gallito Ramírez, el protagonista de una de las grandes novelas de la época. Fue en una parranda, en Bogotá, en la que cantaron juntos varias canciones. Así inició una amistad que se fortaleció unos años después, cuando ambos entraron a la serie Escalona. Vives interpretaba al protagonista y Egidio, a él mismo.

Producto de la serie, sacaron dos discos que fueron un éxito en ventas. Y por eso, cuando en 1993 Vives quiso hacer uno en el que mezclaba el vallenato y la cumbia con el rock y otros ritmos urbanos, no dudó en llamarlo. Clásicos de la Provincia, con canciones como La gota fría, fue un éxito total, sobre todo fuera de Colombia, lo que convirtió a Vives y a Egidio en embajadores del vallenato.

Desde entonces vivieron una especie de matrimonio exitoso del que se desprendieron 13 álbumes, algunos, como La tierra del olvido y Déjame entrar, verdaderos éxitos a nivel nacional e internacional. Además, juntos viajaron por todo el mundo y Egidio conoció y grabó junto con artistas como Julio Iglesias o Gloria Estefan.

“Egidio fue un personaje muy tradicional en la cultura vallenata –cuenta Gilbert Martínez, percusionista y su compañero en La Provincia-. Fue escogido por Escalona y el destino, así como Carlos Vives, para poder hacer visible esa cultura, que tanto le ha dado a la música colombiana. Y ese es su legado". Para él, además, su disciplina, su talento, sus ganas de estudiar siempre y su estoicismo ante las críticas de los tradicionalistas del vallenato, que lo criticaban por tomar con una banda de rock, dejaron una gran enseñanza para las nuevas generaciones.

Mientras que Romero, cree que sus composiciones y arreglos musicales (como el de La gota fría) perdurarán en el tiempo y seguirán siendo un hito para la historia del vallenato. “Su corona de rey vallenato la ganó con mucha calidad y con mucho esfuerzo. Además, era una persona muy respetuosa, muy profesional y un gran ser humano. Uno de los más grandes acordeoneros de la historia de Colombia".

El propio Egidio sabía que había logrado hacer historia. “El vallenato en ese entonces no gustaba en muchas partes. Desde que estaba muy peladito, era la música del pueblo, la más 'perrata' —le contó a la revista 'Bocas' en 2017—. La de la sociedad era de orquesta y de fiestas en clubes, donde no dejaban entrar al acordeón, ni siquiera en Valledupar. Pero La gota fría comenzó a romper fronteras".

Fronteras que, de la mano de Egidio, el vallenato siguió rompiendo durante todos estos años.

Por eso, con su muerte, ocurrida en Bogotá el lunes 21 de octubre, la música y el folclor colombiano pierden uno de sus grandes exponentes.​

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